A lo largo de su carrera, Herrero se destacó por fusionar raíces folklóricas con sonidos contemporáneos, incorporando elementos del rock y el jazz que le dieron una identidad propia dentro del llamado folclore de proyección, alejándose de las estructuras más clásicas sin perder la esencia del género.
Su estilo interpretativo también marcó una diferencia. Con una forma de cantar intensa y poco convencional, la artista explora matices y variaciones rítmicas que resignifican cada canción, llevando al límite las posibilidades expresivas de su voz y construyendo versiones profundamente personales.
En su repertorio, además, conviven obras del cancionero argentino con composiciones del folclore latinoamericano, incluyendo autores como Eduardo Mateo, Fernando Cabrera y Renato Teixeira, lo que amplía su propuesta artística más allá de las fronteras nacionales.
Sus primeros discos contaron con la producción de Fito Páez, quien aportó una sonoridad moderna que resultó clave en la consolidación de su estilo, mientras que en trabajos como “El Tiempo, Quizás” compartió música con referentes como Luis Alberto Spinetta.
El reconocimiento a su trayectoria también llegó de la mano de grandes figuras. La emblemática Mercedes Sosa la definió como su sucesora, una afirmación que refleja el lugar que Herrero ocupa dentro de la música popular, como una artista que supo renovar el folclore sin perder su raíz.