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Mariana Bentos pasó casi ocho meses sin hablar en el recinto. Mientras la Legislatura discutía jubilaciones, deuda, mecanismos constitucionales y reformas importantes para Entre Ríos, su voz no se escuchó. Recién rompió el silencio la última sesión, durante el turno de los homenajes, para hablar del Día del Niño. En base a datos oficiales del presupuesto, un legislador cobrá $5.933.620,93 por mes más “módulos”.

Diputada Mariana Bentos
Diputada Mariana Bentos

¿Cuánto cuesta una banca y qué tenemos derecho a exigir de quienes la ocupan?

Hay muchas formas de medir el trabajo de un diputado.

La cantidad de proyectos presentados. La asistencia. El trabajo en comisión. Las leyes impulsadas. Las gestiones para su departamento. La capacidad de discutir, proponer y controlar al Poder Ejecutivo.

Analizando la participación existe un dato difícil de ignorar. Durante siete meses y 26 días de 2026, Mariana Bentos no hizo uso de la palabra en el recinto de la Cámara de Diputados de Entre Ríos.

Ni una vez.

Según surge del relevamiento de las versiones taquigráficas y los videos de las sesiones, la diputada de Juntos por Entre Ríos casi llegó a septiembre sin intervenir en los debates del cuerpo. Finalmente rompió ese silencio en la última sesión de agosto, durante el turno destinado a los homenajes, para referirse al Día del Niño.

El problema no sería tan llamativo si durante esos meses en la Legislatura no hubiera pasado demasiado.

Pero pasó.

Y mucho.

Mientras Entre Ríos discutía, Bentos callaba

Durante 2026 la Cámara de Diputados se reunió 18 veces (2 reuniones especiales del periodo 146, una preparatoria, 13 ordinarias del periodo 147 y 2 especiales del mismo periodo) y se trataron temas de gran importancia.

Se discutió una reforma del sistema previsional provincial, con consecuencias directas sobre trabajadores activos, jubilados y las cuentas de la Provincia.

Se reglamentó el artículo 60 de la Constitución entrerriana, una discusión directamente relacionada con el control de constitucionalidad de las leyes.

Se avanzó con la reglamentación del juicio político, un mecanismo destinado nada menos que a establecer cómo pueden ser investigados y removidos determinados funcionarios de los poderes provinciales.

También pasaron por Diputados el Compre Provincial, la creación de una comisión de seguimiento de la deuda pública y otros proyectos con consecuencias económicas, institucionales y sociales.

Incluso hubo una interpelación vinculada a una problemática tan sensible como el crecimiento de los suicidios en Entre Ríos.

Hubo, en definitiva, motivos para hablar.

Muchos.

Sin embargo, la voz de Bentos no apareció públicamente en esos debates.

Esto no significa que la diputada no haya votado, participado de reuniones de comisión o realizado gestiones fuera del recinto. Sería incorrecto sostener que un legislador que no habla “no trabaja”.

Pero también sería extraño pretender que hablar en el recinto no importa.

Porque para eso existe el debate parlamentario.

Un diputado no solamente está allí para apretar un botón.

También está para explicar por qué vota de determinada manera. Para defender una reforma. Para cuestionarla. Para llevar al recinto los problemas de quienes lo eligieron. Para dejar sentada una posición.

Durante buena parte de 2026, los ciudadanos de Villaguay pudieron saber cómo votó Bentos.

Lo que casi nunca pudieron escuchar fue por qué.

Más de 40 millones

Y entonces aparece inevitablemente otra pregunta.

¿Cuánto cuesta esa representación?

El Presupuesto Provincial 2026 establece para los legisladores de la Cámara de Diputados una asignación mensual de $5.933.620,93.

No se trata de una estimación periodística. Es el monto consignado en las planillas oficiales de remuneraciones del Presupuesto provincial.

Si se utiliza esa cifra solamente como referencia, siete mensualidades representan:

$41.535.346,51.

Más de 41 millones y medio de pesos.

Incluso hay estimaciones periodísticas que ubican actualmente la remuneración de los diputados provinciales por encima de ese monto.

Pero no hace falta exagerar el número.

Con el dato oficial alcanza.

Más de 41 millones en siete meses para financiar la remuneración presupuestada de una representante cuya voz no apareció en el recinto durante los principales debates del año.

La comparación podrá resultar incómoda.

Pero es legítima.

Porque el sueldo de un legislador no lo paga un partido político.

Lo pagan los entrerrianos.

Y falta sumar los asesores

El costo de una banca tampoco termina en la dieta.

Los diputados disponen de los llamados “módulos”, un mecanismo que les permite conformar sus equipos de asesores.

¿Cuánto dinero tiene actualmente cada diputado para eso?

Ahí la respuesta se vuelve mucho menos sencilla.

En 2024, investigaciones periodísticas estimaban que cuando un legislador provincial cobraba alrededor de $3,5 millones mensuales, tenía además más de $3 millones disponibles en módulos para asesores.

Pero utilizar hoy ese mismo monto sería incorrecto.

Pasaron dos años.

Los salarios cambiaron.

Y no existe información pública suficientemente clara y accesible que permita conocer cuánto dinero representa actualmente el paquete de módulos asignado a cada diputado.

Esa ausencia de información es, en sí misma, un problema.

Si los ciudadanos pueden conocer cuánto se presupuestó para pagarles a sus representantes, ¿por qué no pueden saber con la misma facilidad cuánto dinero público utiliza cada uno para sostener su equipo?

¿Cuántos asesores tiene cada diputado?

¿Cuánto cobra cada uno?

¿Cuántos empleados de planta trabajan efectivamente para cada despacho?

¿Cuánto cuesta, en definitiva, una banca completa?

Preguntas básicas de transparencia que todavía no tienen una respuesta sencilla.

“Entró por la ventana”

Dentro del propio oficialismo departamental, el bajo perfil de Bentos tampoco pasa completamente inadvertido.

Un militante de otra línea interna de Juntos por Entre Ríos en Villaguay resumió de manera mucho más cruda cómo interpreta su llegada a la Legislatura:

“Pasa que entró por la ventana, por un acuerdo de Rogelio no sé con qué iglesia de Gualeguaychú…”

La afirmación pertenece a una fuente partidaria y no le permite a este medio comprobar que haya existido el acuerdo al que hace referencia.

Pero la frase resulta políticamente reveladora por otro motivo.

Muestra que incluso dentro de la alianza gobernante existen cuestionamientos respecto del origen político de la candidatura y del peso propio de Bentos.

Y obliga a formular otra pregunta.

Una banca puede conseguirse por una lista.

La representación, en cambio, debe construirse todos los días.

Las comparaciones son odiosas, pero a veces aclaran

Para saber si permanecer en silencio durante meses es simplemente la forma habitual de trabajar de un diputado, hay una comparación especialmente cercana.

Susana Pérez.

También fue electa por Villaguay.

También pertenece a Juntos por Entre Ríos.

También forma parte del oficialismo provincial.

Pero su comportamiento dentro de la Cámara ha sido notoriamente diferente.

Pérez asumió un papel activo en la defensa de proyectos del Ejecutivo, participa habitualmente en los debates y ocupa además un lugar de relevancia institucional como presidenta de la Comisión de Educación.

No hace falta decidir cuál de las dos legisladoras trabaja “mejor”.

La comparación sirve simplemente para demostrar algo mucho más concreto:

pertenecer al mismo bloque, representar al mismo departamento y formar parte del mismo oficialismo no obliga a tener un perfil silencioso.

Es una elección política.

¿Y los proyectos?

Otro indicador para evaluar una banca son los proyectos presentados.

Aquí también hay que evitar una trampa.

Buena parte de las iniciativas que presentan los diputados de todos los partidos son proyectos de declaración: reconocimientos, declaraciones de interés, adhesiones a eventos, aniversarios o actividades locales.

Bentos no es una excepción.

Sería injusto cuestionarla exclusivamente por esa estadística cuando se trata de una práctica extendida en toda la Legislatura.

Pero sí es válido preguntar qué peso tienen los proyectos que cada legislador decide impulsar.

Entre las iniciativas asociadas a Bentos aparece, por ejemplo, la creación del Día del Pastor y la Pastora, proyecto que despertó discusión pública cuando fue tratado.

Pero sería incorrecto decir que esa es toda su producción legislativa relevante.

Bentos es también autora de una modificación al régimen de licencias por adopción para empleados públicos provinciales, convertida en ley durante 2026. Es una norma concreta, vinculada con derechos laborales y procesos adoptivos, y posiblemente uno de los antecedentes más sólidos para evaluar positivamente su producción legislativa.

Reconocerlo es necesario.

Pero reconocer una ley importante tampoco obliga a dejar de mirar el resto de la banca.

Porque después de más de dos años como diputada, la evaluación ciudadana puede (y debería) ir bastante más allá de contar proyectos.

¿Cuántos problemas de Villaguay llegaron efectivamente al recinto?

¿Qué temas provinciales encontró necesario defender públicamente?

¿Qué iniciativas estructurales impulsó?

¿Qué debates quiso protagonizar?

¿Qué posición propia construyó dentro del oficialismo?

El silencio también es una posición

No existe ninguna norma que obligue a un diputado a pronunciar un discurso.

Y probablemente sea mejor un legislador silencioso que uno que habla durante horas sin decir absolutamente nada.

Pero tampoco deberíamos acostumbrarnos a pensar que la función de un representante termina con asistir y votar.

Sobre todo cuando se trata de un diputado oficialista.

Quien forma parte del bloque que gobierna tiene una responsabilidad especial. Cuando el Poder Ejecutivo envía una reforma previsional, cuando modifica reglas institucionales o cuando impulsa decisiones que afectan a miles de personas, sus legisladores no son simples espectadores.

Son quienes deben defender esas decisiones ante la sociedad.

O cuestionarlas.

O mejorarlas.

Pero tomar posición.

Bentos atravesó prácticamente ocho meses de uno de los años legislativos más intensos de Entre Ríos sin hacerlo públicamente desde su banca.

Y recién cuando decidió utilizar el micrófono lo hizo durante los homenajes para hablar del Día del Niño.

Cada lector podrá decidir qué importancia darle a ese dato.

De eso se trata también la democracia.

No de decirle al ciudadano qué debe pensar de sus representantes.

Sino de darle información para que pueda hacerse preguntas.

Y quizás la más sencilla sea también la más incómoda:

¿qué esperamos de una persona a la que Entre Ríos le confía una banca, recursos públicos, asesores y más de cinco millones de pesos mensuales para representarnos?

Porque ocupar una banca cuesta dinero.

Pero permanecer en silencio también tiene un costo.

Y ese costo no siempre se mide solamente en pesos.




Fuentes: Pagina web oficial de la Cámara de Diputados de Entre Ríos, Presupuesto de la Provincia y Análisis Digital.

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